Sin duda alguna han sido tiempos complicados para la Infanta Cristina. Aún es difícil asimilar aquellas dolorosas imágenes de Urdangarin y Ainhoa Armentia que concluyeron para siempre un largo matrimonio de 15 años que era conocido y respetado por toda la sociedad.
Aún están en proceso de divorcio ya que este legalmente no se ha ejecutado. Según trascendidos es un proceso largo y complicado por el tamaño de las figuras que incluye: “todavía no han iniciado los trámites para disolver su matrimonio, no habrá divorcio hasta después del verano y todo el proceso legal pasará por España” Ella quiere ir despacio y no dejarse llevar por las presiones que evidentemente siente por varios sectores de la sociedad y la complejidad del asunto al pertenecer a la familia real.
Todo divorcio, y más cuando es tan famoso, requiere de un duelo y eso es lo que ha estado viviendo la Infanta Cristina desde la fatídica decisión, pero como dice la frase “el tiempo todo lo cura” parece que ella empieza a sanar heridas y a rearmar su vida para generar una nueva etapa en su vida.
La idea de la Infanta Cristina es ir intentando calmar la cabeza de tanto ruido y comenzar a realizar actividades que le ayuden a olvidar y distraerse. Ahora intenta recuperar viejas amistades que dejó en el camino debido a su ajetreada vida de casada y volver a formar esos vínculos del pasado.
Uno de los eventos que utiliza para calmar su alma se dio recientemente en Madrid en la casa de un matrimonio amigo para una fiesta de cumpleaños. La particularidad de dicho evento es que se pudo ver una cara muy conocida por la Infanta Cristina y la sociedad española entera, estamos hablando del célebre Antonio Resines quien ya ha superado su complicado momento con Coronavirus y vive una vida social normal. Al parecer la Infanta Cristina está saliendo adelante de su complicado divorcio.